MONUSCO
 



Misión de las Naciones Unidas para la Estabilización de la República Democrática del Congo

El 10 de julio de 1999 , la República Democrática del Congo, junto con Angola, Rwanda, Namibia, Uganda y Zimbabwe, firmaron en Lusaka (Zambia) el Acuerdo de Cesación del Fuego para una cesación de hostilidades entre todas las fuerzas beligerantes en la República Democrática del Congo. El Movimiento para la Liberación del Congo, uno de los dos movimientos rebeldes congoleños, firmó el Acuerdo el 1 de agosto.

El Acuerdo incluía disposiciones sobre la normalización de la situación a lo largo de las fronteras internacionales de la República Democrática del Congo; el control del tráfico ilícito de armas y de la infiltración de grupos armados; el establecimiento de un diálogo nacional; la necesidad de tener en cuenta las preocupaciones en materia de seguridad; y la creación de un mecanismo para desarmar a las milicias armadas y los grupos armados. Asimismo, establecía la creación de una Comisión Militar Mixta (CMM), integrada por dos representantes de cada una de las partes bajo una presidencia neutral designada por la Organización de la Unidad Africana (OUA), así como de una "fuerza apropiada" que sería constituida, proporcionada y desplegada por las Naciones Unidas en colaboración con la OUA.

El 6 de agosto, el Consejo de Seguridad acogió con satisfacción el acuerdo y exhortó al segundo grupo rebelde, la Coalición Congoleña para la Democracia (CCD), a que también lo firmase. Asimismo, el Consejo encomió a la OUA , a la Comunidad del África Meridional para el Desarrollo y al Secretario General de las Naciones Unidas por sus esfuerzos para encontrar una solución pacífica del conflicto.

El Consejo de Seguridad ya había expresado su profunda preocupación en agosto de 1998, después de que las tensiones en la zona se hiciesen patentes. En aquel momento, el Consejo subrayó que el conflicto constituía una amenaza para la paz y seguridad de la región. Reafirmó la necesidad de que ninguno de los Estados interfiriese en los asuntos internos de las otras naciones y solicitó una inmediata cesación del fuego y la retirada de fuerzas extranjeras. El Consejo indicó la necesidad de reconciliación nacional respetuosa con la igualdad y la armonía de todos los grupos étnicos que condujese a la celebración de elecciones democráticas.

En abril de 1999, el Secretario General demostró una vez más su compromiso con los esfuerzos para conseguir una paz regional al designar al Sr. Moustapha Niasse, del Senegal, como su Enviado Especial para el proceso de paz en la República Democrática del Congo. Éste sería ayudado por el Representante del Secretario General para la Región de los Grandes Lagos, el Sr. Berhanu Kinka, designado en diciembre de 1997. En su resolución 1234 del 9 de abril de 1999, el Consejo acogió con beneplácito el nombramiento del Enviado Especial y pidió al Secretario General que formulase recomendaciones sobre el papel de las Naciones Unidas en el proceso de paz.

En esta misma resolución, el Consejo, entre otras cosas, deploró la presencia de fuerzas extranjeras en la República Democrática del Congo "de manera incompatible con los principios de la Carta de las Naciones Unidas", y exhortó a esos Estados a que finalizase la presencia de dichas fuerzas no solicitadas. En junio, el Consejo reafirmó su compromiso con la conservación de la integridad territorial y la independencia política de todos los Estados de la región. Asimismo, exhortó a todas las partes a que participasen con un espíritu constructivo y flexible en la próxima cumbre de Lusaka.

Basándose en las recomendaciones del informe del Secretario General del 15 de julio de 1999, el Consejo de Seguridad, en su resolución 1258 del 6 de agosto de 1999, autorizó el despliegue de un máximo de 90 efectivos de enlace militar en las Naciones Unidas, junto con el personal civil necesario, en las capitales de los Estados firmantes del Acuerdo y en la sede provisional de la CMM y, cuando lo permitiesen las condiciones, en el cuartel general de retaguardia de las principales partes beligerantes de la República Democrática del Congo y, según procediese, en otras zonas en que el Secretario General lo considerase necesario. El despliegue comenzó una vez que la CCD hubo firmado el Acuerdo de Lusaka el 31 de agosto.

El 1 de noviembre de1999, el Secretario General recomendó una prórroga del mandato. Aunque el equipo técnico despachado a la región no había podido realizar las visitas de reconocimiento solicitadas, el Secretario General pidió autorización previa para el establecimiento de una Misión de Observadores de las Naciones Unidas en la República Democrática del Congo (MONUC) y el despliegue de hasta 500 observadores militares, siempre y cuando se cumpliesen las condiciones militares necesarias. El 13 de noviembre, designó al Sr. Kamel Morjane (Túnez) como su Representante Especial para la República Democrática del Congo.

El Consejo de Seguridad, en su resolución 1279 del 30 de noviembre de 1999, decidió que el personal previamente autorizado constituiría la MONUC y manifestó su intención de adoptar una decisión sobre el despliegue gradual sobre la base de las recomendaciones del Secretario General. Asimismo, solicitó al Secretario General que acelerase la formulación de un concepto de operaciones basado en la evaluación de las condiciones de seguridad, acceso y libertad de circulación y en la cooperación de los signatarios del Acuerdo.

El 24 de febrero de 2000, el Consejo de Seguridad, en su resolución 1291, autorizó la ampliación de la Misión para que tuviese hasta un toral de 5.537 de efectivos militares, incluido el máximo de 500 observadores, o más si el Secretario General determinaba que era necesario y podía realizarse sin modificar el tamaño y la estructura de la fuerza en general, y el personal civil de apoyo adecuado en las esferas de los derechos humanos, los asuntos humanitarios, la información pública, la protección del niño, los asuntos políticos, el apoyo médico y el apoyo administrativo, entre otras. El Consejo también pidió al Secretario General que formulase recomendaciones sobre cualquier necesidad futura de fuerzas adicionales para aumentar la protección de la fuerza.

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